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Mostrando entradas de septiembre, 2025
                                   Anita                   Ya pasado este mal trance y habiendo quedado libre del acoso de aquel policía corrupto y aun con mucho dinero en mi bolsillo decidí alejarme un poco de la mala vida, me dedique a vender café y periódicos con morocho en una bicicleta de reparto, todos los días de madrugada salíamos a nuestra faena y nos iba muy bien, nos íbamos a la playa de los cocos a eso de los cuatro de la mañana, llevábamos el café negro y con leche bien caliente e igual una botella de ron para vender tragos, curiosamente vendíamos más rápido el ron que el café y eso que morocho era una crac para preparar el más rico café de la zona, mientras el despachaba yo ayudaba a jalar los botes y a descargar el producto de la pesca, esto me dejaba una buena recompensa pues me regalaban algunos bueno...
              De nuevo en puerto la cruz             Mi estancia en Margarita había sido más que placentera, muy fructífera llegue cargado de nuevas energías, planes y dinero, llegue muy disimuladamente a los alrededores de la plaza bolívar y mande a llamar a lencho quien al verme me abrazo con ese cariño que siempre me había demostrado, luego de conversar un rato me advirtió que el Bemba había ido varias veces al barrio siempre amenazando que al encontrarme me mataría, alquile un pequeño apartamento amoblado en las inmediaciones   del paseo colon y empecé   a planificar cómo calmar a aquel policía asesino y corrupto para que me dejara en paz, afortunadamente lencho tenía una idea, quedamos en vernos al día siguiente en un restaurante llamado la perla negra que quedaba a orillas   de la playa, le dije que trajera con él a sus dos hermanos para celebrar mi regreso. Efectivamente allí e...
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                 “Isla de Margarita”   Llegue al ferry con doscientos bolívares que me habían sobrado de los trecientos que saque del bolsito, igual le dije a mamá Segunda que guardara ese bolsito y por ninguna razón se lo dejara ver o abrir y mire que esa vieja era fiel, llevaba la ropa nueva en un bolso, compre un boleto de la clase baja ( había clase baja y clase alta) y así después de seis horas de espera me embarque hacia la “isla”, viajar a margarita en la clase baja era todo una fiesta, cantadores con cuatro y maracas, jugadores de agiley, truco y domino, mucho ron y mujeres a tres por locha, yo como iba bien vestido era el centro de miradas de algunas muchachas quienes con su sonrisas me invitaban a conocer lo más íntimo de ellas, más sin embargo me mantenía alejado y opte por salí un rato a tomar el aire del mar que era muy gratificante, sumido en mis pensamientos me recosté de una baranda pequeña y pude ver una tubería que ...